Entre los diversos trastornos psiquiátricos del ser humano, existe uno cada vez más estudiado y que los especialistas urgen que sea reconocido pronto. Se trata del síndrome de Noé, un potencial subtipo de los trastornos de acumulación, pero específicamente de animales, perros y gatos en su mayoría.

La mayoría de los casos se presentan de este modo. Un ser humano recoge a animales callejeros, los acumula en su hogar como pertenencias y así varias veces hasta el punto de no poder proporcionarles los cuidados básicos necesarios. El resultado: un ambiente poco higiénico propenso a distintas enfermedades.

En las últimas décadas, los especialistas sugieren una definición específica del trastorno de acumulación de animales en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM). El motivo se debe a que no solo puede ser perjudicial para la salud del hospedador y el huésped, sino también para la salud pública.

Por ejemplo, puede existir un mayor peligro de zoonosis (enfermedades transmitidas de animales a personas) o de enfermedades respiratorias u olores insoportables en una comunidad debido a las acumulaciones de heces y orina.

Sin embargo, pese a que algunos expertos catalogan el síndrome de Noé como “una forma clara de abuso animal y tenencia irresponsable” (según un estudio español), otros señalan que puede ser un trastorno más complejo que va de la mano con otras condiciones y traumas psicológicos.

Una persona que padece este síndrome suele camuflar su rescate como una presunta acción de amor, pero en realidad desconocen de su satisfacción por acumular animales y de su negligencia para cuidarlos.

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